El encuentro con Mr. Bojangles

Capítulo 04

El encuentro con Mr. Bojangles

Amaneció en Paleros a las 8:30 de la mañana. El sol picaba ya fuerte y se podían escuchar las chicharras por la ventana. El dueño del barco, Andreas, les dijo que estuvieran en el puerto a las 9:30 de la mañana aunque más tarde escribió un mensaje diciendo que llegaran a las 11. Se hicieron las 11 y allá que fueron al puerto con las mochilas y las bolsas de la compra a cuestas. Se encontraron con Andreas y por fin se subieron al barco. ¡Primer encuentro con su querido Mr. Bojangles! Andreas era un chico joven, simpático y les guió por todo el barco enseñándoles donde estaba cada cosa asegurándose de que su barco se quedaba en buenas manos. Estaba preparado para 6 personas porque por alguna extraña razón Andreas se confundió. Mr. B estaba muy limpio y ordenado. A la media hora Andreas fue a coger unos papeles y ellos se fueron a desayunar a una cafetería que tenía muy buena pinta. Les atendió una chica muy agradable que cada vez que traía los platos les miraba y les decía "mi madre no sabe cocinar raciones más pequeñas, greek mom". Por 10 euros cada uno tomaron tostadas con aceite y ajo, tortilla francesa, yogur griego con nueces y fruta, croissant y café. Prácticamente hicieron un brunch. Al volverse a reencontrar con Andreas, le dijeron donde se encontraban desayunando y resultó ser la cafetería de la madre de Andreas. ¡La que nos sirvió era su hermana! Aunque Paleros es pequeñito fue bastante coincidencia. Después regresaron al barco donde Andreas terminó de enseñarles todo y les sacó las cartas náuticas para hacerle un resumen de la ruta que él recomendaba seguir. Les reservó puerto esa misma noche en Spartochori, donde sólo tenían que cenar en la Taverna del puerto para poder pasar ahí la noche. Iban a mantener el contacto con Andreas durante toda la travesía por lo que no había ningún problema en el caso de alguna duda. Se fue contento y muy tranquilo diciéndoles que se notaba que sabían lo que hacían. ¡Ya estaban listos para partir!

Esta era la ruta que iban a hacer la primera semana por las islas del sur: Meganisi, Lefkada, Ithaca, Kefalonia, Kastos y Kalamos.

Salieron del puerto de Paleros con éxito y fueron en hacia una bahía que se encontraba cerca llamada Vathiavali Beach, anclaron allí y se dieron un bañito. Después partieron hacia la isla de Meganisi en busca del puerto de Spartochori. Por el camino sacaron las velas. Era la primera vez conociendo a Mr. Bojangles, descubriendo cómo se comportaba y si respondía bien a las demandas de la tripulación. Fue súper bonito. Como buena primera navegación, hubieron algunos más que menos en el proceso de emproarse, sacar las velas, cazar y largar. El piloto automático estaba roto. Estupendo. Andreas dijo que en algún momento de la travesía vendría a arreglarlo. Dudosa afirmación de la cual no sabían si iba a ser verdad. No podían soltar las manos del timón y siendo dos personas en un barco de esas dimensiones, hicieron lo que pudieron. Como siempre, salió todo genial. Esta primera navegación fue corta y les dejó con las ganas suficientes para seguir navegando en los próximos días.

Al recoger las velas y aproximarse al puerto llamado Porto Spilia (donde Andreas "supuestamente" había reservado) llamaron por la radio para saber dónde tenían que atracar. En la radio no contestaron por eso decidieron llamar por teléfono. Un hombre muy seco respondió y a pesar de preguntarle, no decía exactamente a dónde se tenían que dirigir, simplemente gritaba "Come in, come in". Después de tantos intentos por descubrir hacia dónde tenían que dirigirse, el hombre decidió colgar de forma brusca. Al aproximarse, vieron al hombre (bajito con barriga y un gorro muy característico) gesticular con las manos de forma desordenada. Finalmente anduvo hasta el punto de amarre en cuestión. Era la primera vez que atracaban y no estaban familiarizados con la marcha atrás de Mr. Bojangles. El barco era muy largo y sólo tenía hélice de popa por lo que respondía muy tarde a la orden del timón. Lo intentaron varias veces con los ojos de los tripulantes de los demás barcos mirando con mucha atención. El hombre gritaba impacientemente, hacía muchas señas y se desesperaba de una forma bastante chocante. Su carácter agrio le llevó a perder el control de sí mismo y decidió que la mejor opción era echarles del puerto. Les gritó desde la distancia "Go, go. Leave. Leave my port". Ellos, perplejos, siguieron con la maniobra y enseguida el barco consiguió enderezarse y por fin pudieron amarrarlo. El resto de barcos les dijeron "Good job, don't worry, he is grumpy with everyone" (Buen trabajo, no os preocupéis, él es gruñón con todo el mundo). Con mucho sudor (eran las 5 de la tarde y el sol picaba) y mucha tensión al final pudieron tomar un respiro al apagar el motor. ¡Misión cumplida! Ya tenían dónde pasar la noche y lo más importante de todo, dónde cenar. El puerto era pequeñito y la Taverna estaba justo al lado. Se llamaba "Taverna Spilia". Tras todo el ajetreo y una fría ducha fueron a la Taverna a cenar. Se encontraron al hombre, esta vez sentado en la entrada de la taberna mirando a la gente pasar mientras observaba el horizonte de la bahía. Ellos decidieron saludar con mucha educación y entablar una conversación con el hombre. Se podía intuir que había pasado toda su vida haciendo lo mismo y que a pesar de ser pequeño, el puerto estaba bastante transitado por lo que no necesitaba atraer a nadie con su simpatía. Les contaron al hombre que eran de España y éste con un tono un poco más agradable les contestó que por qué no llevaban colgada la bandera de España en el barco, que si hubiera sido así, les hubiera recibido de una mejor forma. Después de la conversación se sentaron a cenar. Pidieron una ensalada griega (tomate, cebolla, pimiento verde, olivas y queso feta), un pulpo en vinagre y de segundo una lubina al grill que también venía con ensalada de acompañamiento. También brindaron con una cerveza por su primer día de aventuras en el Mr. Bojangles y por haber superado el primer atraque dirigido por semejante personaje. Al volver al barco jugaron a las cartas. Jugaron al "rápido" y a la "brisca". Se rieron mucho recordando lo sucedido y se fueron a dormir. ¡Increíble entrada en el mar Jónico!

Restaurantes

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Paleros

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  • Cafetería de la familia de Andreas en Paleros

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