¡Kalimera!
«Kalimera» significa «Hola» en griego. Hoy era el día de partir hacia Kalamos. Se confundían con los nombres de las islas pero esque ésta isla en croqueta era muy liosa de decir. «Hoy iremos a….Kali…m….cosmos? Ah no Cosmos era cómo llamaban a Kastos. En fin, después de conseguir sacar la palabra Kalamos de sus memorias (el calor no les dejaba pensar) ¡Comenzaron el día! El plan era salir de Kastos y llegar a Kalamos. Fácil, como la vida misma.
Aquel día no tenían mucha prisa en llegar ya que las islas se encontraban muy cercanas entre sí. Decidieron sacar a mini Mr.B de paseo. Cogieron las basuras y fueron en busca de un contenedor donde tirarlas y un buen desayuno. Todo fue bien con la zodiac. Lo único fue que costaba arrancarla y que como no tenía punto muerto pues al llegar a los muelles había que quitarle el hombre al agua unos metros antes de estamparse. Al final remaron el último tramo para ser precavidos.
Al llegar al puerto preguntaron dónde estaban los contenedores. Resulta que no había. No dejaban tirar basura. No pasaba nada, vuelta a cuestas con las basuras en mini Mr. B. El sol ya picaba muy fuerte a las 9 de la mañana. Encontraron un sitio agradable de desayuno y se sentaron dentro a la sombra. Se pidieron dos capuchinos, unas tostadas y un yogur griego con miel y nueces.
Después del desayuno pasaron por un Mini Market en el que compraron más provisiones. Cebollas, berenjenas, calabacines, melocotones, yogures, arroz blanco, pollo, leche de coco, curry y latas de sardinas, caballa y atún. ¡Ya estaban listos para subsistir más días!
Al regresar al barco, ordenaron todo y enseguida subieron el ancla y salieron de la maravillosa cala a la entrada de Kastos que tantos momentos de incertidumbre/desesperación/risas les había producido la tarde anterior.
Como no tenían prisa decidieron mirar el mapa para ver qué cala/playa había de camino a Kalamos. Encontraron la maravillosa Asprogiali Beach, que se encontraba noreste de Kalamos. Allá que pusieron rumbo y en unos cuarenta minutos aproximadamente llegaron a semejante paraíso.
¡Vaya baño se dieron! Dieron un buen paseo en Padel Sup para avisar a todo el mundo que habían llegado. Llegaron hasta una pequeña orilla de rocas donde se bajaron un momento para apreciar la belleza que tenían detrás. Sus vistas eran a Mr. Bojangles y a la costa de Grecia por detrás. Inmensas montañas conformaban el paisaje. Simplemente fue espectacular.
Al terminar, tenían hambre y tenían pensado hacer el pollo al curry. ¡No quedaba gas! Qué más cosas podían pasar? Los dioses griegos se pusieron de acuerdo para que les pasaran todas a ellos. Decidieron hacerse de comida unos tomates partidos con queso feta y aceitunas. Arreglado.
Después de reposar la comida cogieron rumbo a Kalamos. Allí tenían reserva en el puerto (Andreas lo gestionó) mientras cenaran en la Taverna de George (George's Taverna). Tenían que llegar al puerto antes de las 5 por una extraña razón, ya que no entendían por qué tenían que llegar tan pronto si realmente estaba reservado para ellos. No obstante, no querían más obstáculos por el camino por lo que llegaron a las cuatro y media. Pegaba el sol fuerte fuerte. George vino a indicarles saludando con un gorro característico desde la distancia. Allí que atracaron, de una forma muy griega. Echaron el ancla a mucha distancia del muelle y dándole marcha atrás despacito el barco se posicionaba griegamente. Les tiraron las amarras a George y enseguida estaban en su sitio. George amablemente les invitó a cenar en su Taverna. Necesitaban agua porque e depósito del barco estaba casi vacío e iban e reserva por lo que le preguntaron a George y este respondió «tomorrow morning». Su respuesta sonaba dudosa, muy incierta pero ellos decidieron confiar en que se hiciera realidad. No les quedaba otra que esperar al día siguiente por la mañana.
Eran las 5 de la tarde y decidieron ir a una cafetería del puerto en busca de sombra y agua. Se llevaron los ordenadores para cargarlos. De camino a la cafetería estaba la Taverna de George y reservaron para cenar esa noche. La chica para hacer la reserva les preguntó cuál era el nombre del barco, respondieron «Mr. Bojangles» y la chica, perpleja dijo «nevermind, what is your name». Otra vez el Mister destacando. Se pidieron un iced latte y estuvieron unas dos horas trabajando. Fue productivo. Regresaron al barco para «ducharse», es decir, con los pocos recursos que tenían enjuagarse de forma rápida) porque tenían la cena en la Taverna.
Al llegar a la Taverna, ¡una mesa muy bonita les esperaba!
Pidieron Mousakka y una hamburguesa. Decidieron probar una botella de vino griega, pidieron un red dry wine de Lefkada que se llamaba Vertzamo. Estaba muy bueno. Tras una agradable cena en el entorno idílico.













