conmovidos y agradecidos
La señora del cartel y una noche irrepetible en Osaka
Osaka

El flat white de A.U.N. Coffee, con corazón en la espuma y carta de cata sobre la mesa.

Ceremonia del té en la pequeña casa junto a Kuromon Market, con África participando en el ritual.

El cuenco con el matcha preparado para la ceremonia.

La sala de tatami donde les explicaron la ceremonia y parte de la historia de Japón.

El cartel escrito a mano que los hizo entrar casi por casualidad.

Miguel probando una hamburguesa de wagyu durante el paseo por Osaka.

Fachada del puesto de atún en Kuromon Market.

La carta del puesto de atún, con sushi y chirashi del día.

Un bocado de arroz, alga, atún y huevas en Kuromon Market.

Selección de nigiris de atún y marisco durante la comida.

Captura con la dirección del local de atún en Kuromon Market.

Escaparate de una tienda de cámaras durante las compras de la tarde.

Interior de una tienda de fotografía en Osaka.

Miguel por las calles de Osaka, cargado con las compras del día.

La mesa preparada para la cena casera con soba fríos y verduras.

Miguel y la anfitriona antes de la cena, ya en la casa.

Miguel y África posando en la sala donde vivieron la ceremonia.

Una de las pequeñas sillas con cojín de la casa, parte del encanto del encuentro.

Foto con la mujer que los recibió y convirtió una casualidad en uno de los recuerdos del viaje.

Dos tazas de cerámica sobre la mesa en la parada de café de la mañana.

África posando con su bebida de matcha frente al local de SHIKI.

Preparación del té detrás del mostrador, con gesto delicado y pausado.

Un cartel de comida para llevar durante el paseo por Osaka.

El matcha espumoso en la mano, recién servido.

Bandejas de sashimi preparadas en un puesto del mercado.

Entrada de Kuromon Market, en pleno bullicio del día.

Tablillas colgadas con mensajes y dibujos, otro detalle del paseo.

África junto a una gran figura de piedra durante el recorrido por Osaka.

Comedor vacío con luces cálidas antes de que empezara el siguiente tramo del día.

África disfrutando del sushi en Entoki, con nigiris de atún delante y el bocado de ikura al lado.

Paseo nocturno con la señora después de la cena, entre luces y edificios de Osaka.
Miguel y África empezaron el 20 de mayo en A.U.N. Coffee, con un flat white y un pain au chocolat, y después caminaron hasta SHIKI, en Kuromon Market, porque África quería matcha y allí encontró, además, el que para ella fue probablemente el mejor de todo el viaje, tanto que compró matcha para llevarse a casa. Antes de perderse del todo por el mercado, hicieron también una parada en Entoki, dentro de Kuromon Market, donde las fotos recogen el sushi y el atún que probaron entre puestos, cartas y barras rápidas de comer algo buenísimo sobre la marcha. Luego siguieron paseando y, al entrar por una callecita paralela, vieron un cartel escrito a mano que prometía ceremonia del té en español e inglés, así que acabaron entrando en una casita pequeña donde una mujer japonesa que hablaba español a su manera, porque viaja mucho y tiene una amiga en Cádiz llamada Carmen, convirtió una experiencia supuestamente de veinte minutos en dos horas deliciosas compartidas también con un grupo de peruanos. Allí les explicó parte de la historia de Japón, el sentido de la ceremonia y todo lo que la rodea, y al despedirse los invitó a volver a las seis para cenar en su casa. Antes de regresar, ellos pasaron por el hotel para descansar, África salió de compras y compró una tarta de queso de Rikuro para llevar, y ya por la noche se sentaron a una cena japonesa casera con soba fríos, pepino cortado y tomates cherry mientras charlaban durante otras dos horas con aquella mujer, que tenía 74 años y prefería terminar la noche con su yogur antes que con la tarta. Después aún caminaron con ella una hora más, porque decía que cada día pasea una hora y cena pronto, y al final Miguel y África volvieron al hotel, se despidieron de ella y se comieron la tarta de queso frente al ventanal, mirando Osaka iluminada y sintiendo que algunas casualidades merecen quedarse para siempre.